A solo unos minutos del hotel rural Es Figueral Nou, Montuïri se alza sobre una colina rodeada de campos, almendros y molinos de piedra. Es uno de esos pueblos del Pla de Mallorca donde el tiempo parece ir más despacio: un lugar perfecto para combinar descanso en el hotel con paseos tranquilos, visitas culturales y pequeñas escapadas por el interior de la isla.
Lejos de las zonas más turísticas de la costa, Montuïri conserva un marcado carácter rural y una relación muy estrecha con la tierra y la agricultura. Desde Es Figueral Nou podrás vivir esa Mallorca auténtica: caminar entre molinos centenarios, descubrir un yacimiento talayótico único, visitar mercados de producto local y perderte por carreteras secundarias que conectan con otros pueblos preciosos del centro de la isla.
Montuïri, balcón rural del Pla de Mallorca
Montuïri es un pueblo medieval situado aproximadamente a medio camino entre Palma y Manacor, en pleno Pla de Mallorca. Su casco antiguo se extiende por una loma coronada por molinos de viento, lo que le da ese perfil tan característico cuando te acercas por la carretera.
Desde arriba, las vistas se abren hacia un paisaje de cereales, viñedos y pequeñas fincas agrícolas. Es la Mallorca interior en estado puro: huertos, paredes de piedra en seco, pequeñas explotaciones ganaderas y una red de caminos rurales perfecta para caminar o salir en bicicleta.
A diferencia de otras localidades más turísticas, aquí el día a día sigue marcado por el ritmo del campo, las cosechas y las ferias tradicionales. Precisamente por eso Montuïri es una base ideal si te alojas en Es Figueral Nou y quieres conocer la parte más auténtica de la isla sin renunciar a la comodidad de un hotel boutique rural.
Paseo por el casco antiguo: plazas, calles empedradas y vida local
El mejor plan para empezar a descubrir Montuïri es un paseo sin prisas por el centro histórico. Desde la Plaça Major se dibuja un entramado de calles estrechas y casas de piedra que conservan el encanto de la Mallorca tradicional.
Te recomendamos recorrer la Plaça Vella, la calle Mayor y las pequeñas travesías que suben y bajan por la colina. En estas calles encontrarás fachadas de marés, portales antiguos, persianas mallorquinas y pequeños detalles como pozos, escaleras exteriores o balcones de hierro forjado. Es un paseo corto pero lleno de rincones fotogénicos.
Si te apetece un poco más de ambiente, el lunes por la mañana la Plaça Major se transforma con el mercado semanal de Montuïri: puestos de fruta y verdura, plantas, flores, ropa y productos locales llenan la plaza de color y conversaciones en mallorquín. Es el lugar perfecto para tomar el pulso al pueblo y, de paso, comprar algo de producto de cercanía.
La ruta de los molinos: Es Molinar y el paisaje del cereal
Uno de los grandes símbolos de Montuïri son sus molinos de viento. En los alrededores del casco urbano se conservan numerosos molinos harineros que recuerdan la época en que el cereal era la base de la economía local.
La ruta más interesante empieza en el Molí des Fraret, un molino del siglo XVIII que hoy alberga el Museu Arqueològic de Son Fornés. Desde allí, un paseo por las calles del pueblo te lleva hasta Es Molinar, la parte más alta y antigua, donde se alinean varios molinos de harina construidos a partir del siglo XVII para moler el grano gracias a la fuerza del viento.
En Es Molinar se conservan ocho molinos, entre ellos el Molí d’en Vermell, d’en Nofre, d’en Serra, d’en Ferrando o d’en Perons, además de otros como n’Andreu, d’en Tevet y d’en Rigo. Desde la explanada del Molí d’en Ferrando, integrada en un edificio público moderno, se disfruta de una vista magnífica sobre el entorno agrícola que rodea Montuïri.
Si te apetece alargar el paseo, puedes seguir por el Camí Sud hasta el pequeño molino de Can Ballester, también conocido como Can Comelles, restaurado en el año 2000 y rodeado de campos de cultivo.( Es una caminata sencilla, perfecta para una tarde desde Es Figueral Nou.
La iglesia de Sant Bartomeu, corazón espiritual del pueblo
En el centro del casco antiguo, en la Plaça Major, se alza la iglesia parroquial de Sant Bartomeu, el edificio religioso más importante de Montuïri. La parroquia original se menciona ya en 1248, aunque entonces estaba dedicada a Sant Pere y situada en la parte alta del pueblo.
La iglesia actual se construyó en el siglo XIV y fue ampliándose con el paso de los siglos: se renovó la cubierta a comienzos del XVI, se reformó la torre en 1552 y, con el crecimiento de la población, se amplió el volumen del templo. En las obras de restauración de la década de 1950 salieron a la luz numerosos elementos góticos ocultos bajo reformas posteriores.
Entrar en Sant Bartomeu es otra forma de entender la historia de Montuïri, ligada a la religiosidad popular, las fiestas patronales y, muy especialmente, al famoso ball dels Cossiers, una de las danzas rituales más antiguas y vistosas de Mallorca.
Son Fornés: viaje a la Mallorca talayótica
A apenas unos minutos en coche desde el pueblo, el yacimiento arqueológico de Son Fornés es una visita imprescindible si te interesa la historia. El museo monográfico dedicado al yacimiento se aloja precisamente en el Molí des Fraret, en Montuïri, y muestra los hallazgos realizados en el poblado, que abarcan desde la época talayótica hasta la antigüedad tardía.
En el propio yacimiento, situado a unos 2,4 kilómetros del pueblo, destacan tres grandes talayots. Uno de ellos, el Talaiot 1, es el de mayor tamaño documentado en Mallorca, con 17 metros de diámetro y unos 3,5 metros de altura, construido con unas 2.000 toneladas de piedra. Las excavaciones han permitido reconstruir cómo se organizaba la vida en este poblado prehistórico, con casas adosadas a los talayots, espacios de reunión y zonas dedicadas al sacrificio y distribución de alimentos.
La visita combinada museo + yacimiento te permite entender la evolución de la isla desde el primer milenio antes de nuestra era hasta la ocupación romana. Es un plan perfecto desde Es Figueral Nou, ideal para una mañana cultural que puedes completar con un paseo por el casco antiguo y una comida tranquila en Montuïri.
Senderismo suave y rutas circulares por Montuïri
El entorno de Montuïri es también un pequeño paraíso para quienes disfrutan caminando sin grandes desniveles. Existen rutas circulares que enlazan el pueblo con el talayot de Son Fornés y la iglesia de Sant Bartomeu, pasando por campos de cultivo y caminos rurales muy tranquilos.
Plataformas como Komoot destacan la zona de Montuïri como punto de partida de rutas de senderismo, trail running y ciclismo en distintas modalidades: gravel, bicicleta de carretera y MTB, así como itinerarios para correr por pistas agrícolas. Desde Es Figueral Nou puedes salir directamente hacia estas carreteras secundarias y enlazar con tramos tan agradables como la pista rural entre Petra y Sineu, muy apreciada por ciclistas y aficionados al paisaje del Pla.
Son recorridos sin dificultad técnica, ideales para combinar actividad física suave con paradas en miradores naturales, posesiones rurales y pequeños pueblos de la comarca.
Mercados, fiestas y tradiciones: vivir Montuïri como un local
Más allá de los monumentos, Montuïri se entiende a través de sus tradiciones. Cada lunes por la mañana, la Plaça Major se convierte en un mercado semanal donde se venden productos hortofrutícolas, flores, plantas, ropa y calzado, en un ambiente muy local. Si te alojas en Es Figueral Nou, es un plan perfecto para empezar la semana: comprar fruta fresca, pasear entre puestos y tomar un café en la plaza.
A finales de agosto se celebran las Festes de Sant Bartomeu, en las que el ball dels Cossiers es absoluto protagonista. Esta danza ancestral, documentada desde la Edad Media, reúne a seis bailarines (los cossiers), una dama que simboliza el Bien y un dimoni que representa el Mal, acompañados por flabiol, gaita y tambor.) Verlos bailar por las calles del pueblo es una de las experiencias culturales más intensas del verano en Mallorca.
En diciembre, Montuïri acoge también la Fira de sa Perdiu, una de las ferias rurales más singulares de la isla. Esta fiesta gira en torno a la perdiz, la cría cinegética y la vida en el campo, con puestos de artesanía, productos agroalimentarios, exhibiciones y actividades culturales
Escapadas desde Montuïri: pueblos y miradores del interior
Gracias a su situación central, Montuïri es un punto de partida ideal para pequeñas excursiones de medio día por el interior de Mallorca.
Hacia el norte, Sineu te espera con su famosa iglesia y su mercado de los miércoles, uno de los más tradicionales de la isla. Un poco más allá, Petra seduce con su plaza Ramon Llull, llena de terrazas donde sentarse a tomar algo al sol.La carretera rural entre Petra y Sineu, casi llana y rodeada de campos, es especialmente popular entre ciclistas.
Hacia el oeste, el itinerario de los molinos y pueblos del interior conecta Montuïri con localidades como Algaida, Pina y Lloret de Vista Alegre, todas ellas con molinos, pozos y pequeñas plazas de pueblo que conservan el sabor de la Mallorca de siempre.
Un poco más lejos, pero fácilmente accesible en coche, el Puig de Randa y el Santuari de Cura ofrecen uno de los miradores más espectaculares de la isla, con vistas 360 grados sobre el Pla de Mallorca y la Serra de Tramuntana al fondo. Es una excursión perfecta para combinar con una mañana en Montuïri o con una jornada completa de ruta por los pueblos del centro.
Es Figueral Nou: tu refugio rural para descubrir Montuïri
Después de un día de paseos entre molinos, visitas culturales y escapadas por el Pla, regresar a Es Figueral Nou significa volver a la calma. El hotel, situado en una antigua finca rural rodeada de paisaje agrícola, es el complemento perfecto a esta experiencia: jardín, silencio, cielos llenos de estrellas y la posibilidad de cenar en Es Pati de Montuïri, el restaurante gastronómico del hotel, que lleva la cocina mallorquina a un nivel creativo y contemporáneo.
Alojarte aquí te permite vivir Mallorca desde dentro: despertar entre campos, desayunar con vistas al paisaje agrícola y, en pocos minutos, estar paseando por la Plaça Major de Montuïri, visitando el museo de Son Fornés o conduciendo hacia otros pueblos cercanos.
Si buscas una base tranquila para explorar el interior de la isla, conocer su historia prehistórica, disfrutar de mercados locales y descubrir rutas entre molinos y pueblos rurales, Es Figueral Nou y Montuïri forman el punto de partida ideal.
Es Figueral Nou
Hotel Rural & Spa